La tempestad Mc. 4, 35 – 5, 1


“Aquel día, caída la tarde les dijo:
-          Crucemos al otro lado.
Dejando la multitud, se lo llevaron mientras estaba en la barca, aunque otras barcas estaban con él.
Entonces sobrevino un fuerte torbellino de viento; las olas se abalanzaban contra la barca, y ya la barca se iba llenando, él se había puesto en la popa, sobre el cabezal, a dormir.
Lo despertaron y le dijeron:
-          Maestro ¿no te importa que perezcamos?
Una vez despierto, conminó al viento (y se lo dijo al mar):
-          Silencio, estate callado!
Cesó el viento y sobrevino una gran calma.
El les dijo:
-          ¿Por qué sois cobardes? ¿Aún no tenéis fe?
Les entró un miedo atroz y se decían unos a otros:
-          Pero entonces, ¿quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?
Y llegó al otro lado del mar al país de los gerasenos.”




Comentario y pistas para la oración

Jesús estaba enseñando junto al mar a una multitud de gente judía pero decide dejar el lugar y dirigirse hacia territorio pagano, al otro lado del mar. Va en la barca con sus discípulos y otras barcas van con él. Los de las otras barcas son fieles seguidores de Jesús, que han aceptado el mensaje en su totalidad y lo acompañan. Sin embargo los discípulos se llevan a Jesús, en contra de su voluntad. No dejan que los de las otras barcas acompañen a Jesús. Es como si quisieran apoderar de Jesús.

Acto seguido vemos la tempestad y a los discípulos muertos de miedo, creían que se ahogarían todos. Lo peor es que Jesús, de manera incomprensible, está durmiendo, parece que ha dejado a los discípulos solos ante el peligro.
Los discípulos indignados lo despiertan. Pero no se dan cuenta que lo que ha provocado la tormenta y el sueño de Jesús es su infidelidad, han querido adueñarse del Maestro, han querido dirigir ellos el curso de la misión. Y encima han dudado del amor que Jesús les tiene. Creen en su poder, pero le tienen miedo, señal que no confían en el amor incondicional de Jesús, y además están ciegos para percibir su infidelidad ¿por qué se han llevado al Maestro sin contar con Él? ¿Por qué no han dejado que los de las otras barcas lo acompañen?


-          Deja que las palabras del texto resuenen en ti, las palabras que dice Jesús y las que dicen los discípulos: “Crucemos al otro lado” “Maestro ¿no te importa que perezcamos?” “¿Aún no tenéis fe?” “¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?”
-          ¿Te reconoces en las actitudes de los discípulos? ¿Crees que tienes deseos de guardar solo para ti la experiencia que tienes de Jesús sin compartirla?
-          ¿Confías en Jesús?
      -          ¿Y si tú mismo estuvieras presente en la barca?
       
                ¿qué pasa ahí?

    -          Aunque tal vez prefieres quedarte en  tierra, 
       
               o eres de los que acompañan a Jesús en las otras barcas



                                                    Inma Fabregat



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